Reflexión nocturna
Ayer, mientras revisaba Facebook (no me juzgues, a veces me gusta ver fotos de familia), me encontré con un post que una amiga compartió. Sin autor, sin fuente, solo texto sobre un fondo de color.
Debería haber seguido scrolleando. Pero algo me hizo detenerme. Y leerlo dos veces. Y luego guardarlo.
Decía algo así:
“Trátate como tratarías a tu mejor amiga. No le dirías a tu mejor amiga que no es suficiente. No le recordarías sus errores cada mañana. No la compararías con nadie. ¿Por qué te lo haces a ti?”
El impacto de estas palabras
Me quedé pensando en todas las veces que me hablé de una forma que nunca le hablaría a alguien que amo. Todas las veces que me dije “no puedes” cuando a mi mejor amiga le habría dicho “claro que puedes”.
No se trata de ser perfecta en el diálogo interno. Se trata de notar cuando eres cruel contigo y elegir ser más amable. Una conversación a la vez.
Haz este ejercicio hoy: la próxima vez que te critiques mentalmente, pregúntate: “¿le diría esto a mi mejor amiga?”. Si la respuesta es no, reformula.
Tu mejor amiga interna te lo va a agradecer. 💕