Reflexión compartida
Publiqué algo en Instagram la semana pasada. Algo sencillo, sin editar, sin filtro. Solo una reflexión que me salió del alma.
Las respuestas me dejaron sin palabras. Decenas de mujeres escribieron cosas como “necesitaba leer esto”, “me siento identificada”, “gracias por compartirlo”.
Y fue ahí cuando entendí por qué hago lo que hago.
No escribo para ser perfecta. No escribo para tener razón. Escribo para que alguna mujer que se siente sola en lo que está viviendo sepa que no lo está.
Lo que me escribió una lectora
Una mujer me escribió por mensaje directo:
“Kelin, llevo meses pasando por algo muy difícil. Tus publicaciones son lo único que me hace sentir que alguien entiende lo que siento. Gracias por ser tan honesta.”
Lloré cuando lo leí. Porque entendí que cada vez que comparto mi vulnerabilidad, estoy creando un puente hacia otra mujer que necesita saber que está bien sentir lo que siente.
Si estás leyendo esto hoy y te sientes sola, quiero que sepas algo: no lo estás. Hay miles de mujeres pasando por lo mismo que tú. Y aunque no las veas, están ahí. Y yo estoy aquí, escribiendo para recordártelo.
Gracias por estar aquí. Gracias por leer. Gracias por ser parte de esta comunidad. 💛